Una juguetería filosófica. Cine, cronofotografía y arte digital

Libro de David Oubiña, Ediciones Manantial, Buenos Aires, 2009

Aunque David Oubiña goza de una amplia difusión como divulgador cinematográfico en Argentina, al otro lado del charco apenas conocíamos hasta ahora una magnífica recopilación de estudios sobre cineastas tan heterogéneos como Jarmusch, Kiarostami o Tarkovski con el título de Filmología, ensayos con el cine (Ediciones Manantial, 2000), y un volumen dedicado a las Histoire(s) du cinéma (Jean-Luc Godard: el pensamiento del cine, Paidós, 2003), del cual Oubiña era editor. En esta ocasión, el autor retrocede hasta la época en que el destino del cine aún gravitaba entre la curiosidad de barraca de feria y la herramienta científica; al anhelo ancestral del hombre por retener el paso el tiempo —y vencer así a la muerte— se unirán los imperativos —en la era industrial— de constatar visualmente la duración del esfuerzo mecánico que permite racionalizar la eficiencia del trabajo y el transporte. Serán precisamente los estudios de fisiología del movimiento de Muybridge y Marey —para quien el movimiento es «la caligrafía de la naturaleza»— los que anticipen el cine como instrumento de análisis y figuración del tiempo. El cine, cuya mayor paradoja es, como dice Oubiña, su capacidad para «representar la continuidad y el movimiento a partir de la fragmentación y la detención», irá haciendo olvidar estas dos últimas propiedades a favor de las primeras, aunque ocasionalmente las prácticas menos conformistas con la dirección sucesiva —o narrativa— del cine construyan su obra sobre ese estatismo que subyace al movimiento. Oubiña recorre esta dicotomía fundacional en un apasionante y ameno ensayo de la mano de Borges, Baudelaire, Adorno, Sebald, Duchamp, Godard o Bill Viola. De obligada lectura para cualquier persona mínimamente interesada en la auténtica naturaleza del cine.

Jaime Natche

Publicado en Miradas de Cine nº 98, mayo de 2010, dentro de Libros.

Anuncios