Entrevista en La Izquierda Diario (Buenos Aires)

Entrevista a Ahmad Natche: El nuevo cine palestino y lo cotidiano como acción política

En el marco de la 5° Edición del Festival Internacional CineMigrante, realizado en Buenos Aires en octubre pasado, entrevistamos a Ahmad Natche, director español/palestino, que presentaba su primer largo de ficción “Dos metros de esta tierra”.

La Izquierda Diario: ¿Por qué te interesó estudiar cine?

Ahmad Natche: Siempre, desde que tengo uso de razón, he estado interesado en el cine. Primero en ver películas, luego en pensar en películas, también en dibujar, en contar historias a través de imágenes, primero con el dibujo luego con video. Tal vez fue al ver una retrospectiva de Chaplin en televisión cuando me empecé a interesar seriamente por el cine. Empecé a leer mucho acerca de la historia del cine, a ver cine mudo, a descubrir cineastas claves del cine clásico… y bueno: decidí estudiar Imagen y sonido en España y posteriormente cursé estudios de montaje en Cuba, en la escuela de cine de San Antonio de los Baños. Trabajo como montajista y también eventualmente he dirigido cortometrajes, documentales y esta primera película larga de ficción en Palestina, Dos metros de esta tierra.

¿Tus raíces palestinas tienen que ver con lo que te motivó a hacer ésta película?

Yo soy español, de padre palestino, he vivido casi toda mi vida ahí. La relación con Palestina, con la tierra de mi padre, fue lejana hasta mi primera visita allí a los veinte años. A partir de entonces me interesé mucho más por la situación, me comprometí con la realidad del lugar, con la tarea de ofrecer mi punto de vista sobre la vida en Palestina. Estudié árabe, seguí volviendo a trabajar como editor y asistente de dirección. Allí rodé mi primer documental a nivel profesional: un documental de media hora sobre la reconstrucción del barrio Hebrón, en Cisjordania y los problemas de sus habitantes con la colonia israelí que está implantada en el corazón de la ciudad. Posteriormente decidí situar allí mi primer largometraje de ficción. A lo largo de dos veranos busqué ideas, temas y durante el año siguiente redacté un guión. Empecé a buscar posibles apoyos de productoras, de instituciones y al año siguiente rodé Dos metros de esta tierra, que se terminó en 2012.

Cuando hablas de tu película usas el término “ecológico” ¿a que te referís con eso?

“Ecológico” es ser consecuente con las condiciones materiales de producción que pueden permitirme filmar una película, como en este caso en Palestina. Mi idea era no contar con un gran dispositivo de producción, en principio porque era complicado obtenerlo, obtener plata, y al mismo tiempo porque no me interesaba tener la presión de una productora grande que impusiera una dinámica de rodaje o de producción diferente. Busqué obtener recursos a nivel local que pudieran permitirme levantar una producción sin imponer demasiado en el contexto en que quería filmar. A nivel actoral contar con actores no profesionales, encontrados en esa ciudad, no imponer decorados ni condiciones externas al lugar de rodaje.

Decís que con tu película quisiste salir del lugar común desde donde se muestra Palestina…

La voluntad era de, sin salir de Palestina, sin dejar de hacer una película sobre palestinos, hacer algo muy diferente a lo que normalmente nos llega. En este caso, eligiendo un contexto un tanto inusual, como es la preparación de un festival de música, que pudiera generar imágenes y sonidos inusuales. A la vez una película muy despojada de estereotipos, que forman parte de la vida real, de la vida cotidiana de los palestinos pero que no son lo único que la constituye. Se alude a ellos en la película, las dificultades de la vida cotidiana, pero había que elegir y decidí mostrar y centrarme en otro contexto, aunque no mostrarlas no significa que no existan las dificultades para los palestinos.

En tu película una cosa distintiva es la vestimenta de los personajes y el rol de las mujeres que son las que llevan la acción y toman decisiones ¿eso se dio así o vos lo buscaste?

Sí. Hay un interés desde siempre por hablar de las mujeres, porque para alguien que llega de fuera, la mujer del mundo árabe es algo muy misterioso. Dependiendo de la familia, si es más conservadora o menos conservadora, la mujer se expone más o menos, pero tienen un rol generalmente que en occidente se ve con ojos equivocados. Simplemente tenía curiosidad por conocer el rol de la mujer en el mundo árabe… y por documentarlo. Pero traté de no forzarlo. Sucedió que había muchas mujeres trabajando en este contexto, no fue algo impuesto por mi parte.

Hay una mezcla de diferentes registros de la realidad: hay escenas más controladas y escenas menos controladas. Yo siempre durante el rodaje trataba de quitarme de en medio. No imponía un papel, no imponía diálogos a los actores. Marcaba unas pautas generales y ellos desarrollaban el diálogo como querían. A nivel de vestuario, de comportamiento, yo traté de que fueran lo más “ellos” posible: las palabras les pertenecen, no las estudiaron de un guión; responden a su nombre verdadero en la película y por lo general juegan el mismo rol y profesión que en la vida real.

La presentadora del festival en la película plantea que el arte construye identidad, que es político, que abre ventanas. ¿Estás de acuerdo con esto? ¿Creés que Dos metros de esta tierra contribuye a abrir esas ventanas?

Sí, estoy bastante de acuerdo con el contenido que yo no escribí, nació de ella. Escribió su discurso para la película recordando el de otro festival de música en el que había participado y aparece ensayándolo. Me alegró mucho haberlo encontrado. No fue impuesto por mi, pero que yo suscribo. Creo que en la película se puede percibir también la voluntad de crear a través de la cultura un objeto de significancia política y de resistencia.

¿Qué proyectos tenés para el futuro?

Me han ofrecido documentales para montar en Palestina y como director le vengo dando vueltas a un nuevo proyecto de largometraje de ficción que será “más de ficción” que Dos metros de esta tierra: más narrativo, más intimista, más próximo a los personajes; pero también una pequeña historia ligada a las fotos de la primera secuencia de la anterior película (NdeE: las fotos son de hombres y mujeres jóvenes combatientes), marginal, que aborde la política y las circunstancias históricas de un modo indirecto.

¿Qué pensás del financiamiento israelí para películas palestinas?

No todos los israelíes apuestan por el sionismo. Hay muchos que apuestan por la convivencia de árabes y judíos; que están en contra de la desposesión que ha provocado el sionismo y que luchan por una solución que permita la convivencia de ambos pueblos; el derecho al retorno de los desposeídos y desplazados. Hay muchos directores palestinos como Elia Suleiman, Hany Abu-Assad, los directores de El tiempo que queda y de Omar, que nacieron en lo que es el estado Israelí y que están dentro de un sistema pero que no están de acuerdo con el sionismo aunque reciban apoyo de Israel. Aunque la mayoría de los recursos de Israel fomentan la política sionista del gobierno. Se filma mucho documental en Gaza Cisjordania también en Israel; cortometrajes de todo tipo y existe la idea de que los largos de ficción son caros de producir entonces no se abordan proyectos así con tanta frecuencia, se hacen dos o tres al año.

¿Qué opinas de que artistas como Joaquín Sabina toquen en Israel? ¿Pensás que está bien o acordás con la postura de que se debe hacer un bloqueo cultural a dicho país?

Yo de algún modo trato de fomentar el bloqueo cultural, la desinversión en Israel, porque de otro modo se normaliza la actividad y la relación de Israel con el mundo y no creo que sea algo normal lo que ocurre en ese país. Trato de fomentar que artistas invitados rechacen la invitación en virtud de su desacuerdo con el gobierno israelí. Creo que es importante llamar la atención sobre las circunstancias de opresión que se viven en Palestina.

Entrevista realizada por Gisele Lisak y Gabi Jaime en el marco de la 5° Edición del Festival Internacional CineMigrante (7 al 15 de octubre de 2014) y publicada el 13 de febrero de 2015 esta página de La Izquierda Diario, Buenos Aires.

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