Crítica de Jorge García / Review by Jorge Garcia (Argentina)

(ENGLISH translation below)

DOS METROS DE ESTA TIERRA: Metran men hada al-turab, Palestina 2012, dirigida por Ahmad Natche

Rodado en un espacio muy acotado de la ciudad de Ramala —las inmediaciones de un teatro en el que se va a realizar un festival de música popular— al que se agregan unos pocos interiores, la película transcurre en los momentos previos del evento, aunque lejos está de ser un documental sobre su preparación. Con muy pocos movimientos de cámara y abundancia de planos fijos, el director muestra a una serie de personajes, varios en diálogos aparentemente banales e intrascendentes, alguno recordando su vida como refugiado durante la ocupación israelí, elemento este que aparece casi permanentemente fuera de campo en una deliberada elusión. En esa aparente tranquilidad de una tarde de verano los personajes discurren sin referirse, salvo ocasionalmente, a la situación que viven.

El director, en alguna entrevista, se refirió al film como un intento de reflejar la vida cotidiana de los palestinos. Como, sin embargo, siempre es preferible creerle antes a las imágenes que filma un realizador que a sus declaraciones, hay  elementos, de los que mencionaré algunos, que transforman a la película en marcadamente política: 1) el tipo de puesta en escena elegida, en lo que hace al espacio y los encuadres, trasmite una inocultable sensación de encierro de los personajes; 2) en la primera secuencia dialogan uno de los organizadores del festival y una periodista francesa, discuten acerca de algunas fotos que deben utilizar y la mayoría de esas imágenes tomadas en ocasión de la Guerra de los Seis Días muestran a jovencísimos protagonistas empuñando sus fusiles para enfrentar al invasor, algo que contrasta con la actitud actual de los jóvenes que aparecen en el film, poco preocupados por la situación política y social; 3) en un momento dado, un muchacho le recita a su compañera frente a la tumba de  Mahmud Darwich —el poeta palestino más importante— un fragmento de un poema en el que se hace referencia al escueto fragmento de tierra que da título a la película y que elípticamente refiere a la situación del país; 4) el plano final muestra a la distancia la ciudad de Jerusalem a la que —a pesar de estar a solo diez kilómetros del lugar— a los palestinos no se les permite acceder, según señala en un momento uno de los personajes del film. Una película que muestra a Natche como un promisorio director, definitivamente a seguir.

Por Jorge García (artículo original aquí)

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(ENGLISH translation of this article originally in Spanish)

TWO METERS OF THIS LAND: Metran men hada al-turab, Palestine 2012, directed by Ahmad Natche

Shot in a very limited space of the city of Ramallah —the surrounding area of a theater where a popular music festival is going to be set—, with some interiors, the film takes place in the moments before the event, though it is far to be a documentary about its preparation. With very few camera movements and abundance of still shots, the director shows a gallery of characters, some of them in the progress of what seem banal and inconsequential dialogues, some other recalling the life as a refugee during the Israeli occupation (an element that almost permanently appears out of frame in a deliberate omission). In that external quietness of a summer evening, the characters spend their time without reference —except occasionally— to their living situation.

In some interview, the director described the film as an attempt to reflect the daily life of the Palestinians. However, it is always preferable to believe to the moving pictures shot by a filmmaker rather than to his statements. I will mention a few elements that make of this movie a highly political one: 1) the chosen kind of staging —regarding to the space and framing— conveys a sense of undeniable closure of the characters; 2) in the first sequence, where one of the organizers of the festival and a French journalist dialogue, they argue about some photos to use, and most of these images —taken at the time of the Six-Day War— show very young people wielding their guns to face the invaders, which contrasts with the current attitude of the characters who appear in the film, not very worried about the political and social situation; 3) in some point, in front of the tomb of Mahmoud Darwich —the most prominent Palestinian poet—, a teenager recites to his girlfriend a fragment of a poem which refers to the small fragment of territory that titles the film and that elliptically refers to the situation of the nation; 4) the final shot shows the distance to the city of Jerusalem to which —despite being only ten kilometers away—, the Palestinians are not allowed to access, as one of the characters points in other moment of the movie. A film that shows Natche as a promising director, definitely to follow.

By Jorge Garcia

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