Entrevista/Interview: Palestina digital

(ENGLISH translation below)

Marie Jasbleydy: ¿Cómo surgió tu pasión por el cine? ¿Por qué la causa palestina y no otros temas?

Ahmad Natche: Te cuento brevemente mi trayectoria personal. Nací en España de padre palestino —de Hebrón concretamente—, pero apenas tuve relación con la tierra paterna hasta mi primer viaje a los veinte años. A partir de esa visita, sentí la necesidad de comprometerme con la problemática del pueblo palestino de la manera en que pudiera ser más útil. Estudié la lengua árabe, y cuando me licencié en la universidad volví a Palestina para colaborar con una escuela de televisión y filmar un cortometraje, que trataba sobre la difícil rehabilitación del barrio antiguo de Hebrón debido a la presencia de los colonos israelíes. Posteriormente, me especialicé en montaje cinematográfico, durante dos años, en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba), profesión que seguí compaginando con la dirección de cortos y documentales hasta que decidí realizar mi primer largometraje. Y decidí que fuera en Palestina porque pienso que potenciar la visibilidad de un pueblo es un modo de hacerle un poco más libre.

Por supuesto, al filmar una película en Palestina —y hacerlo además con un equipo casi íntegramente local— hay una decisión consciente de politizarla, pero yo no diría que es ese el único tema, ni siquiera el principal, que me motivó a hacer el film y que está presente en él. Sus temas son los que pueden desprenderse de una observación atenta de situaciones de la vida cotidiana y que pueden ser comunes a muchas culturas, pero el hecho de que sucedan en un lugar donde se ha desposeído a las personas del derecho elemental a habitar su tierra, le aporta un valor diferente.

Entrando en tu película Dos metros de esta tierra no es el típico documental que vemos sobre Palestina, es más poético ¿Qué te inspiró para contar el conflicto de esta forma? ¿Qué buscas transmitir al espectador?

La verdad es que yo no soy partidario de llamar “documental” a esta película porque puede dar una idea equivocada de su naturaleza. Aunque en ella hay una marcada voluntad de documentar la realidad inmediata, generalmente la denominación de “documental” se usa para contraponerla a la idea de “ficción”, que en mi película es igualmente determinante. Digamos que en el film hay un evento real —un festival de música al aire libre— en el que yo situé una historia y unos personajes inventados. A partir de ahí, es difícil discernir lo que estaba dado y lo que se inventó para la película, pero yo diría que nuestra intervención sobre la realidad encontrada es lo suficientemente decisiva como para que no sea pertinente calificarla de “documental”.

La película propone una visión diferente de una realidad que todos conocemos por los medios de información. Simplemente, lo que hacemos en nuestro relato es detenernos más tiempo sobre las cosas que generalmente pasan desapercibidas, o se obvian, y que me parecen importantes. Hay una apuesta contemplativa o poética, en efecto, que básicamente busca acercar al espectador de una forma más directa a una realidad que está embotada de prejuicios debido a la saturación informativa.

La ciudad de Ramala y el poeta Darwich, ¿tienen algo en común?

La vida de Mahmud Darwich, el poeta palestino más reconocido, está marcada por el exilio, como la de tantos palestinos. Desde la destrucción de su aldea por el ejército israelí en 1948 sufrió el desarraigo y la persecución, pero a partir de 1996 vivió gran parte de su tiempo en Ramala, donde es una persona muy querida y admirada, hasta su fallecimiento en 2008. Se enterró en lo alto de una colina a las afueras de la ciudad, junto a un teatro que es justamente donde tiene lugar la acción de nuestra película. Aunque Darwich no aparece en pantalla, su poesía fue una gran fuente de inspiración, y el título, Dos metros de esta tierra, es uno de los últimos versos de su libro Mural, que alude al espacio que necesitaría el día que muera.

Tú dices que “Es necesario crear imágenes diversas sobre la vida palestina, pero también hace falta liberarla de las imágenes-clichés a las que nos han acostumbrado los medios de información, y para ello es necesario interrogarse por la manera de relatar y pensar en nuevas formas”. ¿Para ti cuáles son esas nuevas formas?

Principalmente son las formas que surgen de la necesidad y no de la convención o del manual de cine. Las que surgen de cuestionarse el porqué y para qué filmar una imagen o grabar un sonido. Creo que debe haber una motivación muy profunda, casi fisiológica, para filmar algo —por muy sencillo que sea—, y toda la película debe guiarse por ese impulso; por eso tengo poca fe en el cine industrial —que es la mayor parte del cine que llega a las pantallas—, donde todo el proceso creativo está muy mediatizado.

Nos puedes hablar de tus proyectos a futuro, ¿esa multiculturalidad tuya la veremos reflejada en la causa palestina?

Dos metros de esta tierra se estrenó en el FIDMarseille el pasado mes de julio, así que apenas está empezando a mostrarse en festivales internacionales de cine. Asimismo preparo un próximo proyecto que de nuevo se centrará en Palestina, aunque de forma muy diferente a mi primera película, que está anclada en una realidad muy concreta. También estará interpretada por actores árabes, pero posiblemente su acción transcurra lejos de Palestina.

Entrevista por Marie Jasbleydy Prieto, publicada en la revista Palestina digital, noviembre de 2012, páginas 68-70.

(ENGLISH translation)

Marie Jasbleydy: How did your passion for film start? Why to focus on the Palestinian cause and not on other issues?

Ahmad Natche: I will tell you briefly about my personal career. I was born in Spain to Palestinian father —from Hebron, specifically—, but I hardly had a relationship with this background until my first trip there when I was 20 years. After that visit, I felt the need of committing to the problems of the Palestinian people in the way I could be more useful. I studied Arabic language and when I finished the University I went to Palestine to work with a TV school shooting a short film —about the difficult rehabilitation of the old city of Hebron due to the presence of Israeli settlers. Later, I specialized in film editing for two years at the Film School of San Antonio de los Baños (Cuba), profession that I followed along with the directing of shorts and documentaries until I thought to make my first feature film. And I decided to film in Palestine because I think improving the visibility of a people is a way to make it a little freer.

Of course, to shoot a film in Palestine —and to make it with an almost entirely local team— is a conscious decision to politicize it, but I would not say that the Palestinian cause is the only issue or even the main issue that motivated me to shoot the film and that is found in it. The subjects of the film are those that can be released from a close observation at everyday life situations and that may be common to many cultures, but the fact that they happen in a place where people has been deprived of the elementary right to inhabit the land, gives it a different value.

Your film Two Meters of This Land is not the typical documentary we see on Palestine, it is more poetic. What inspired you to tell the conflict in this way? What do you want to transmit to the viewer?

I am not really fond of defining this film as “documentary” because it can give a wrong idea about its nature. Although there is a strong desire to document the immediate reality, the denomination of “documentary” is normally used to be opposed to the idea of “fiction”, which is also decisive in my film. We can say that in the film there is a real event —an outdoor music festival— where I set an  invented story and characters. Considering this, it is difficult to discern what already was given and what was invented for the film, but I would say that our intervention in the found reality was decisive enough for not being properly named as a “documentary”.

The film offers a different point of view of a reality everybody knows from the media. All we do in our story is just to dwell more time on things that often get overlooked —or obviated— and that I consider important. There is indeed a contemplative or poetic bet that basically aims to approach more directly towards a reality that is dull of prejudices due to the informative overhelming.

Do the city of Ramallah and the poet Darwich have anything in common?

The life of Mahmoud Darwish —the best known Palestinian poet— is stressed by exile, like so many Palestinians. Since the destruction of his village by the Israeli army in 1948, he suffered uprooting and persecution, but since 1996 he lived much of his time in Ramallah, where he is a very loved and admired person, until his death in 2008. He was buried on the top of a hill on the outskirts of the city, next to a theater that is exactly where the action of our film takes place. Although Darwish does not appears on the screen, his poetry was a great source of inspiration, and the title —Two Meters of This Land—, is one of the last lines of his book Mural, which refers to the space he would need the day he died.

You said that “We need to create diverse pictures on Palestinian life, but we also need to free it from the images-clichés which media got us used to, and this requires to ask ourselves about the way of telling and to think in new forms”. What are these new forms for you?

They mainly are the forms that arise from the necessity rather than the conventions or the film handbook. Those that arise from asking why to shoot a picture or record a sound and what for. I think it should be a very deep motivation —almost physiological— to film something, even the most simple thing, and the whole movie should be guided by that impulse. This is the reason I have little faith in the industrial cinema —which is the cinema that mainly reaches the theaters—, where the creative process is widely interfered.

Can you talk about your plans for the future? Will we see yours multiculturalism reflected in the Palestinian cause?

Two Meters of This Land was premiered at the FIDMarseille in July, so it is just starting to be shown in international film festivals. At the same time, I prepare an upcoming project that will focus again in Palestine, although in a very different way from my first film —which is anchored in a pretty concrete reality. It will also be played by Arab actors, but its action possibly will happen abroad of Palestine.

Interview by Marie Jasbleydy Prieto, published in the online magazine Palestina digital, November 2012, pages 68-70.

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