Cuatro años después

Tal día como hoy de 2008 moría el poeta palestino Mahmud Darwich y cuatro días después era enterrado sobre una pequeña colina a las afueras de Ramala  desde la que se puede divisar Jerusalén, junto al denominado Palacio Cultural. En aquel momento yo me encontraba en Palestina tratando de hacer germinar un proyecto de largometraje que aún no sabía bien en qué consistiría y que esperaba filmar el verano del año siguiente.

Cuatro años más tarde, con mi película Dos metros de esta tierra concluida —a falta de algunas tareas de postproducción como subtitulado a diferentes idiomas, realización de copias…— y recién presentada en público —hace apenas un mes en el FID Marsella—, siento que un ciclo se cierra. La película tiene ya capacidad para hacer su propio camino —en el que, sin duda, habrá que acompañarla, y del que seguiremos dejando constancia en este y en los otros canales de difusión— y serán otras personas las que generosamente recorran los pasos que empecé a transitar en aquel momento.

Y Mahmud Darwich estará presente siempre, allí donde vayamos. Por eso, sirva como hoy modesto tributo la recuperación de una lectura que otro escritor, John Berger, hace de un fragmento traducido al inglés del libro “Mural”, de donde también está extraído el título de nuestra película, y en el que Darwich interpela directamente a la muerte.

Ay, muerte,
espera hasta que yo prepare la maleta:
el cepillo de dientes, el jabón,
la máquina de afeitar, la colonia, la ropa.
¿Hará buen tiempo?
¿Cambiará la situación en la eternidad blanca
o seguirá lo mismo que en otoño e invierno?
¿Me será suficiente un solo libro
para entretenerme con el no tiempo,
o necesitaré toda una biblioteca?
¿Qué lengua se hablará,
la lengua de la calle o el árabe más puro?

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