Actores que no son actores

La decisión de utilizar actores no profesionales en una película puede obedecer a diversas razones según cada cineasta; pero creo que, en todos los casos, existe una voluntad de acercarse a cierta singularidad de las personas que queda fuera del alcance del guión o de las previsiones del director.

El actor profesional trabaja para parecer quien no es, lo que sin duda resulta irrelevante para quien busca alguien que únicamente sea él mismo.

En mi búsqueda de actores que dieran cuerpo a los personajes esbozados en el guión, deseaba, además, que esas personas desempeñaran en la vida real un papel igual o muy similar al que encarnarían en la ficción de la película. Ser coherente con la concepción ecológica con que se abordaba la realización; la norma era siempre alejarse lo menos posible de lo real: registrar con la cámara a unas personas haciendo lo que estaban acostumbradas a hacer en un ambiente que les era habitual.

A algunos ya los conocía de mi estancia en Palestina el verano anterior. Era el caso de Raouf (fotógrafo y realizador multimedia), con el que había coincidido en los ensayos del festival de música popular de Jerusalén, Yabous, y en el que había pensado para encarnar al realizador de televisión.

También tenía previsto contar con los muchachos del grupo de baile; sin embargo, tenía pendiente aún elegir —de entre la veintena— a aquellos dos que tendrían un mayor protagonismo en la acción. Para ello, realicé un pequeño casting ayudándome de la cámara de fotos y de vídeo.

A otros tuve que buscarles durante el mes que precedía al rodaje.

Fue muy complicado encontrar a la reportera, que por supuesto debía ser una verdadera periodista. Me cité con varias que trabajaban para cadenas de televisión —árabes u occidentales— con sede en Ramala y Jerusalén; las vi en acción, desarrollando su rutina de trabajo sobre el terreno y comprobando cómo resultaban en un monitor de televisión. Hasta prácticamente el día antes de empezar el rodaje no di con aquella que mi intuición ajustaba mejor al personaje —que hasta entonces (sobre el papel) era un nombre y poco más.

Tampoco fue fácil encontrar a la periodista extranjera. Sabía que probablemente sería europea y que se comunicaría en inglés (lengua internacional de la zona); pero, hasta unas semanas antes de empezar a filmar, ignoraba que su lengua natal sería el francés. La conocí en el centro cultural donde ella trabajaba ese verano. Días después se la presenté a mi directora de fotografía:

—¡Julie! —dijo mirándola y recordando el nombre que yo le había adjudicado arbitrariamente al personaje.

—No… Noemi —corrigió enseguida la candidata a actriz, confirmando que había llegado el momento de dejar de lado el guión.

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Un comentario en “Actores que no son actores

  1. ¿realidad o ficción? una mezcla ‘ecológica’ que parece tersa y que provoca intriga y deseos de ver el resultado final. Actores que no son actores, pero que, a pesar de ello, en alguna medida, tienen que actuar: encarnar un personaje que podría ser él o ella, con otro ‘nombre’ pero la misma imagen, con similar ocupación pero trascendencia distinta

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