Una cámara junto al frigorífico

Continuando con el diario retrospectivo de esta película, su rodaje se desarrolló en dieciocho jornadas, entre el 1 de julio y el 2 de septiembre de 2009, concentrándose la actividad principal durante el primer mes. La dificultad para organizar casi en solitario la producción, aunque fuera bastante manejable para un largometraje, y la decisión de montar el material simultáneamente a su rodaje, provocó que la filmación se dilatara en ese período de tiempo.

El equipo de rodaje se componía por un grupo de cinco personas (director, directora de fotografía, sonidista, ayudante de dirección y ayudante de producción) al que algunos días se le sumó un asistente de fotografía y/o de sonido.

Como ya dije anteriormente, nuestro trabajo se asentaba sobre el principio de alterar lo menos posible, con nuestra presencia, el lugar filmado. Al contrario, era el equipo de rodaje el que debía integrarse del modo más discreto posible en la localización, a veces hasta extremos muy poco confortables.

El hecho de que prácticamente toda la acción transcurriera en un único lugar, simplificaba el plan de rodaje y nos acercaba a la situación ideal: convertirnos en parte orgánica del entorno. Igual que en este rodaje los actores eran menos actores sin un guión que memorizar, el equipo debía desprenderse de su función de equipo de cine y adquirir casi la categoría de mobiliario para fundirse con el espacio en el que trabajaba.

Ser un equipo independiente y casi invisible proporciona ventajas, pero también los inconvenientes de estar continuamente expuesto a la precariedad de medios y a la falta de seguridad. No fueron pocas las ocasiones en que un pequeño incidente podía frustrar el trabajo de la jornada.

Por ejemplo, había una escena en un camerino. La encargada del vestuario era Lian, una muchacha de Nazaret que había conocido el año anterior en el rodaje de Elia Suleiman; allí desempeñaba el mismo trabajo (es decir, encargada del vestuario) y en aquel momento acordamos que me gustaría contar con ella el año siguiente en nuestra película. Finalmente, acudió como actriz para filmar con nosotros el domingo 26 de julio. Sin embargo, un problema técnico en el sonido directo dejó inservible el material de esa escena y Lian no podía volver otro día ante la proximidad de un viaje de estudios a Italia, así que finalmente la secuencia tuvo que ser replanteada y filmada de otra manera.

Lo que queda de aquella filmación en el camerino son, pues, retales de una escena inexistente.

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2 comentarios en “Una cámara junto al frigorífico

  1. Los avatares de un rodaje discreto son más profundos que las modificaciones que provocan los grandes despliegues. !Qué diferente habrá sido vuestra presencia en esos escenarios a la de las grandes producciones norteamericanas que vi multiplicadas muchas veces en Manhattan¡

  2. Gracias por tus siempre atentos comentarios, querido Víctor.

    Hasta en Manhattan me consta que se produce un cine artesanal y alejado de los intereses industriales (y no olvidemos que fue la cuna del “underground” estadounidense durante los años sesenta: Jonas Mekas, Andy Warhol, Shirley Clarke, Ken Jacobs, Kenneth Anger…), pero la vocación de esta raza de cineastas nunca ha sido acaparar grandes multitudes.

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