El-Funoun en Jerusalén

El vídeo lo grabó alguien del público, probablemente con su teléfono móvil. Muestra al grupo de baile de Ramala El-Funoun Palestinian Popular Dance Troupe en su primera actuación en Jerusalén en más de una década; algunos de los componentes de la actual formación —muchachos y muchachas que rondan los veinte años— visitan por vez primera la ciudad. Jerusalén sigue siendo, no lo olvidemos, una ciudad clausurada a la mayor parte de la población palestina por la ocupación israelí. En este momento del espectáculo, bailan al son de la voz de Fairuz (la cantante del alma palestina).

Es la noche del jueves 31 de julio de 2008, en la clausura el Festival Yabous de Música de Jerusalén. Yo —recuerdo— me encuentro junto al escenario, a la izquierda de la imagen. Había pasado con el grupo las horas previas, desde que llegaron a ensayar sobre las cuatro de la tarde. El seguimiento formaba parte de mi estrategia —por razones que no vienen al caso, pero quizá cuente otro día— para buscar los temas e historias de una posible película; acompañando a los grupos y a los técnicos en los ensayos y tomando notas con mi video-cámara, con tal de rastrear aquello que se movía en los pliegues del espectáculo, de la representación. En el festival de Jerusalén, me acredité como periodista y estuve acudiendo todas las tardes con los diferentes grupos que actuaron allí. El escenario donde se celebra es la Tumba de los Reyes; justo encima, al parecer, del emplazamiento de una antigua cámara mortuoria de la familia real de Helena de Adiabene (siglo I a.C.).

No fue éste el único festival de música que frecuenté en Palestina durante julio de 2008. A El-Funoun (el grupo juvenil de debka, o baile folclórico palestino, más popular en Cisjordania) y a su director, Khaled Qatamesh, les conocí unas semanas antes en el Festival de Birzeit (un pueblo cercano a Ramala tradicionalmente cristiano y famoso por la universidad a la que da nombre). Después, les acompañé a todas las actuaciones que pude durante mi estancia allí. Conocí, también, a otros grupos similares a El-Funoun, pero —por lo que dejaron ver dentro y fuera del espectáculo— ellos fueron los que más posibilidades me sugirieron para una hipotética filmación.

Y, efectivamente, un año depués, sus miembros participaron en el film haciendo de ellos mismos.

Por cierto, el fotógrafo oficial del Festival Yabous de Jerusalén —autor de las imágenes de la Tumba de los Reyes— acabó desempeñando también un papel fundamental en el rodaje de Dos metros de esta tierra, delante y detrás de la cámara. Pero esa historia deberá esperar otro momento.

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